Crónica | Celebramos nuestra asamblea anual de volutariado

“Creo que mi ciudad ya no tiene consuelo entre otras cosas porque me ha perdido”, añoraba Mario Benedetti acordándose de su tierra. Imagino que el recuerdo y el duelo de muchos migrantes y refugiados como él, apurando a sorbos recuerdos y lugares, solo invitan a quien transita por espacios, paisajes y ciudades (con olores y matices de colores bien distintos a los suyos) a que sean acogidos. Es decir, a entrar si abrimos más la tienda, haciendo de ella hogar donde quepa toda la ciudadanía universal y se adelanten futuros.

De hecho, hay un paradigma bíblico que lo recoge: “Ensancha el espacio de tu tienda, despliega tus toldos sin reparo: Alarga tus cuerdas, refuerza tus estacas.” (Isaías 54, 2) Quizás tu corazón sea como esa tienda de la que habla el profeta Isaías. Así que, ¡manos a la obra! Y, que en ti se puedan reunir todos, especialmente, los que se acerquen, los heridos de corazón, los abatidos por el sufrimiento, los olvidados del mundo. Y, quizás colabores con nosotros, estires la tienda, ensanches el espacio y repliegues las lonas, alargando cuerdas, clavando en tierra firme tu acogida, atando y reforzando las estacas.

En este contexto, la Asamblea de Voluntariado y equipos de Pueblos Unidos se reunió el pasado sábado, 22 de octubre, en el Centro P. Rubio de Jesuitas Maldonado, un año más, con la intención de compartir y comunicar avances y retos en la misión de servir, acompañar y defender a las personas migrantes más vulnerables.

Fue ocasión, además, de anticipar al voluntariado la campaña SOY ACOGIDA. Dicha campaña se hace desde Pueblos Unidos y Entreculturas, ONGs jesuitas del sector social. Con ella, se pretende promover una cultura de acogida, hospitalidad, justicia social, inclusión y solidaridad, además de buscar apoyo para la sostenibilidad.

Tras el saludo y la definición de los objetivos del encuentro, realizados por Iván Lendrino, desde la dirección de Pueblos Unidos, Raquel Martín y Jesús Reyes, del equipo de comunicación de Entreculturas, presentaron distintos soportes para la difusión de la campaña. Se trata de una campaña no estática ni muda, sino dinámica, construida con retratos que si los miras de frente te hablan. Entre ellos, están los de Youssouf, de los Programas de Jóvenes; Trina, de Acogida y Formación, Carmen, voluntaria o Candela trabajadora. Todos ellos hablan de recorridos de acompañamiento y, sobre todo, de acogida. Además, son invitación a que echemos una mano, cada uno como y donde pueda, enlazando esas estacas que sujetan la ampliación de la tienda.

Y, una vez revelados los retratos, las motivaciones y los canales de difusión de la campaña, le sucedió la palabra cálida y los testimonios vitales de dos personas migrantes, participantes de nuestros programas. Jorge Martín, Trabajador Social del equipo de Acogida, moderó la verdad ejemplificada en diálogo, expresión de unas vidas que ya han experimentado de cerca que, en la tienda de la acogida caben y pueden vivir sin riesgos. Así, escuchamos, por un lado, a Mónica, una joven colombiana, que inició sus pasos en el grupo de convivencia, apoyo y diálogo de Mujeres de Pueblos Unidos. Y, por otro lado, a Armel, un joven de Costa de Marfil, que salió de su tierra en 2020, y, entre lágrimas de sal y de pateras, sin saber nadar, intentó varias veces atravesar el mar hasta nuestra tierra, hasta que consiguió llegar. Ambos, nos hablaron con crudeza y con verdad, de expectativas y sueños, de racismos y exclusiones, y de empeños para entrar en la tienda de la acogida, dispuestos a caminar hacia la integración. No olvidemos que la integración es un viaje de día y vuelta, para acogedores y acogidos.

Y, llegó también el turno de los voluntarios que colaboran en los programas de Pueblos Unidos. Los presentó Susete Mourato, del Área de Voluntariado. Eran Víctor Mojarrieta, del Programa de Hospitalidad Baobab y María José Figueroa, del Centro P. Rubio. ¿Por qué repetirían tanto que en su servicio no dejan de dar gracias por tanto bien recibido? Probablemente, porque, si “Soy Acogida” tengo tiempo para mirar a los ojos de los demás, entrar en sus vidas y, hasta puedo pararme a abrazar y dejarme abrazar.

Tras el descanso preceptivo, cual a modo de beduinos del desierto que se paran a compartir dátiles de acogida (u otros productos) en conversaciones pausadas, hubo un rico intercambio de opiniones sobre la campaña “Soy Acogida”. Cada aportación ampliaba el ámbito de la tienda de la campaña de forma creativa. Y, culminamos la asamblea con una eucaristía presidida por Pablo Veiga, sj, director general de la Fundación. En este espacio, el compartir la vida y la fe, ponía de manifiesto el lema de la campaña: “Soy oportunidades, soy esperanza y soy futuro”. Ahora, a todos nos toca el compromiso de extenderla como luz, allá por donde se pueda. Para ello, nos podemos apoyar en la página Web de la campaña (https://www.soyacogida.org/).

Además, si agrandas la tienda con nosotros, quizás, también, en la noche – como en el desierto – encenderás una hoguera a la puerta. Así, la luz disputará su chisporroteo brillante con las estrellas y otros muchos la verán. Y, entonces, se apuntarán a ensanchar el espacio de tu tienda, a desplegar tus toldos sin reparo, para oír otras melodías, a alargar tus cuerdas (brazos/abrazos) y reforzar tus estacas, para que, en la tierra más fértil, que es la de la acogida, queden estables y valientes frente a tantos vientos de hostilidad (cambia la “t” por la “p”), engaños y exclusiones.

Campañas como esta hacen que las tiendas ampliadas de la acogida, ante tempestades y vientos impetuosos, hechos de odios inhumanos, no vuelen por los aires. Y, sin duda, nos ayudará a anclar muy bien los sueños (también los del Espíritu que aleta sobre las aguas) de la hospitalidad encarnada. Solo así seguiremos aprendiendo a ser humanos y transitaremos mejores caminos de igualdad y justicia, donde la tienda de la acogida ampliada tendrá el sabor del pan tierno de la compañía y del hogar.

José Luis Pinilla Martin, sj