Mi nombre es Mohamed Sadiki.

Nací en Alnif, un pequeño pueblo de la zona sur, desértica de Marruecos, hace 20 años.

En mi zona producimos sobre todo dátiles y vivimos pueblos de ascendencia bereber. No tenía muchas oportunidades ahí.

Decidí abandonar mi hogar y migrar a España siendo aún menor de edad. Nadie de mi familia me podía acompañar. No sin dificultades, logré llegar el 26 de octubre de 2018, tras lo cual fui trasladado a un centro de menores en la ciudad de Jerez de la frontera llamado Anides 9.

No me fue mal en ese centro, pero al cumplir los 18 me quedé en situación de calle, sin alternativas, sin conocer a nadie y sin papeles. No sabía muy bien qué hacer. Pero tuve la suerte de encontrarme con personas maravillosas que decidieron ayudarme. Que decidieron darme una oportunidad.

La ONG Voluntarios por Otro Mundo me ofreció una plaza en un piso de apoyo a la emancipación, y pude empezar a formarme haciendo cursos. Hice el curso de auxiliar de limpieza. También aprendí habilidades como manipulador de alimentos y prevención de riesgos laborales. Estaba muy contento de poder aprender y formarme.

Desde la ONG también me ayudaron con algo que me preocupaba mucho: lograr sacarme mi primera tarjeta de residencia. Cuando empezó la pandemia, me dijeron que el gobierno me iba a dejar trabajar para ayudar en el campo. Yo quería ayudar. También empezar a ganar dinero para mandar a mi familia. Yo sabía que con los papeles que tenía no podía trabajar, pero el gobierno aprobó algo especial para dejarme trabajar. Así es como pude trabajar durante todo el verano de 2020 en Huelva. Hasta octubre, incluso.

Ya con una nueva tarjeta de residencia que me permitía trabajar y me duraba 2 años, pude centrarme más en mi futuro. En diciembre de 2020 me ofrecieron una nueva oportunidad, esta vez en la Fundación San Juan del Castillo – Centro Pueblos Unidos,en Madrid. En este ilusionante proyecto me encuentro actualmente.

Tras mi llegada a Madrid empecé a colaborar como voluntario en Casa Carmela, un restaurante, cocinando para familias desfavorecidas.

Mi sueño es sacarme la ESO y me estoy esforzando mucho para sacarla a distancia, a través de un programa que ofrece Radio Ecca. Una persona voluntaria del proyecto me ayuda con clases de apoyo. Las mañanas las dedico a trabajar en una panadería llamada Hornera, donde me han ofrecido un contrato de formación de 10 a 15h.

Estoy muy contento con todo el apoyo que me ha ofrecido tanta gente buena. Por eso
también ahora busco devolver, ayudar.

Pronto, espero empezar mi vida autónoma. Aprobar la ESO y, con un poco de suerte, con un trabajo estable de panadero o de cocinero. Con el que conseguir tener ingresos fijos y ayudar a mi familia, que tanto lo necesita.